domingo, 27 de mayo de 2012

#2 - TP. FINAL

La ciudad nos presenta un paisaje que se muestra complejo, amplio, y rico en diversidad. En él, lo visual es dominante: carteles, pintadas, pantallas, publicidades de todo tipo y formato, miles de variantes tipográficas, papeles, espacios intervenidos, performances espontáneas, etc.


Este paisaje se construye intuitiva y espontáneamente, y es resultado de infinita cantidad de capas que se generan a través del uso espacio público, su construcción y su destrucción.


Y es en este espacio donde, siguiendo la poética de Baudelaire y su idea del flâneur, podemos trazar un paralelo entre las representaciones encontradas en la ciudad y las que se exponen en el "cubo blanco", de manera que la legitimación de la obra en su categoría de arte  se ponga en crisis.



¿Es arte porque está en el museo? ¿Lo es porque implica "expresividad, simbolismo"? ¿O porque los entendidos de la materia lo avalan? ¿Si es diseño, es arte? ¿Es arte porque es bello?


El recorrido nos ayuda a plantear estos cuestionamientos y nos ofrece una cantidad ilimitada de representaciones, situaciones, etc, que podrían atarse al concepto de arte. Desde situaciones performáticas a grandes murales. Construcciones donde lo simbólico permite ricas lecturas y donde el concepto de belleza se pone en crisis.


Las visitas realizadas a PROA, MALBA, MNBA, etc, nos permitía apreciar las obras en un contexto construido para ellas específicamente. Podíamos también entender su legitimación ya que el propio museo nos declara su estatus: por ejemplo a través de los carteles con el título de la obra, autor, concepto, etc. La construcción de la muestra, el concepto que la organiza y los medios con los que se concreta aportan un marco a esta legitimación que pone en duda cualquier cuestionamiento. 


En el paisaje urbano esto no está presente. Por el contrario, el contexto es la ciudad misma. Lo que podríamos considerar arte se presenta in situ como un elemento más de la ciudad. Pasa inadvertido. 


¿Podrían las pegatinas del microcentro ( donde aparece papel sobre papel, volantes pegados y despegados, rotos , arrancados) ser una pieza de arte? ¿Cual es la diferencia entre estos y la obra de Mimmo Rotella?


¿Y los stencil? ¿Las pintadas de corte político?¿No son acaso declaraciones tan fuertes como las obras de Siqueiros o las expuestas en el MNBA a partir de la muestra "Claridad"?


Estos son cuestionamientos que no sé responder, y creo que abrirían un debate extenso y sin resolución definida. El arte nos permite tantas interpretaciones como argumentos podríamos usar para esta discusión. Sin embargo reflexionar sobre este punto permite ampliar nuestra mirada sobre la función del arte, su legitimación, institucionalización, y sobre el rol de la ciudad como contexto de potenciales manifestaciones artísticas.




Aclaración: La idea es empezar a esbozar el TP, creo que todavía tengo bastante para desarrollar a partir de estos temas.

lunes, 21 de mayo de 2012

#1 - Tp Final

Recorrido urbano elegido
La propuesta es recorrer en bicicleta una zona amplia de la ciudad eligiendo de manera aleatoria el recorrido. 


Una opción es sumarme al evento de Masa Crítica en Bs As donde se hace un recorrido espontaneo del cual participan miles de bicicletas y en el cual el principio y el final se decide en el momento y prácticamente es aleatorio. Participar del evento implicaría no incidir en el recorrido y dejarme llevar por la multitud.


Otra es realizar en solitario un recorrido no predeterminado por la ciudad, intentando abarcar zonas disímiles, de manera de abrir el abánico. Por ejemplo: Recoleta - Barracas, Villa crespo- Puerto madero, etc.


La elección de hacerlo en bicicleta obedece a la búsqueda de fluidez y capacidad para abarcar zonas más amplias.




Medio maquínico 
El medio maquínico a utilizar será el video. La elección está orientada a que la posibilidad de trabajar imagen en movimiento y sonido, permite connotar las características del flâneur que se mueve por la ciudad.  


Una de las opciones es sumar a este, material de archivo que ayude a reforzar el concepto.


Partido conceptual.


El concepto sobre el cual gira mi trabajo es el de obtener del paisaje urbano, siempre siguiendo con lo propuesto a través de la figura del flâneur, indicios acerca de la legitimación del arte fuera del espacio del museo. Es decir,  encontrar en el espacio urbano capas de manifestaciones artísticas (legitimadas o no) que puedan responder al concepto de belleza que se presenta en el texto de Orejudo: 


"La tarea del artista moderno consiste en percibir la belleza que se esconde en el mundo en el que vive."



"La belleza que encuentra Baudelaire en la ciudad no es la belleza eterna e inmutable, sino la belleza fugaz y fragmentada que escapa al control de la sociedad burguesa. La realidad que no quiere ver el burgués acomodado es la pobreza y la marginación que nos revela las verdaderas contradicciones de la vida 
moderna. La ciudad moderna abierta a todas las miradas es el lugar donde se manifiesta la realidad que nadie quiere ver y que sin embargo, nadie puede no ver: la realidad del Mal. En el bulevar se manifiesta la separación entre ricos y pobres, entre los poseedores y los desposeídos, entre la raza de Abel y la raza de Caín".

Ato esta idea de "belleza", esta separación entre lo bueno-malo, bello-feo, visto-oculto, con la dicotomía arte legítimo - no legítimo. Y propongo que el TP sea un acercamiento a descubrir  y analizar estas manifestaciones dentro de la Ciudad de Buenos Aires

# 6 - Museo Bellas Artes

La muestra "Claridad" en el Museo Bellas Artes, tiene un par de ejes que me parecieron interesantes para pensar y para resaltar.


El primero es el tema: la gráfica, el arte, en función de la política, las masas, la calle. El segundo, la composición del espacio de la muestra donde conviven video, escultura, pintura, gráfica impresa, grabados y música. Es decir, es una muestra interdisciplinar cruzada por un tema: el pensamiento político.


En este sentido, me pareció interesante seguir con esta idea del flâneur que encuentra, sin buscarlo, la belleza en el paisaje urbano (tomando como partida el texto de Orejudo) y recorriendo la zona de los alrededores del museo , encontré una serie de pintadas políticas en la explanada del puente que conecta con la Facultad de Derecho.


Parecían pintadas hechas por capas. Como si hubieran agregado temas, textos o dibujos a medida que los hechos iban sucediendo: algunas hacían referencia a la política de derechos humanos de este gobierno y el anterior, otras hablaban de Malvinas, otras de YPF. Esto me hizo recordar el cuadro de Clorindo Testa que esta expuesto en el Museo del Bicentenario, donde el tiempo aparecía connotado en las distintas capas superpuestas que tenía la obra.


Estas representaciones estaban repartidas a lo largo del puente, hacia el lado del MNBA y me hizo relacionarlo con la muestra que recorrimos y su eje: arte para las masas, el arte en las calles, arte político, arte para el pueblo.







¿Salió la muestra a la calle o la calle se metió en el museo? ¿Por que las obras se exponen en ese espacio cerrado y elitista si fueron pensadas para la masa, para el trabajador, para la calle, para el pueblo común y corriente? ¿Es una forma de legitimarlo? ¿Es arte porque esta dentro del MNBA o lo era antes de su exposición?  ¿Acaso las pintadas del puente están cumpliendo ese objetivo de una manera mas efectiva que en las salas del MNBA?


Me planteo estas preguntas siguiendo la línea planteada en otros TP, ya que el tema de la legitimación me interesa particularmente. 


En lo personal, prefiero un museo popular, abierto, museos sin paredes. Me interesa la idea del arte en la calle, para el pueblo, en los pisos, en las paredes. Un arte que le hable al hombre común y sea para el hombre común. Y en ese sentido creo que el diseño viene a ocupar este espacio  de alguna manera.


Mas allá de las afirmaciones que muchas veces se hacen en el ámbito académico, soy una defensora de la idea de que el diseño es arte, mas allá de las diferencias que lo separan del arte de la academia. Y en este sentido, creo que es la pata artística que entra en el pueblo. Mas allá de su status utilitario, construye un lenguaje que responde a su tiempo, y que por lo tanto puede ser decodificado por el común de la gente.


¿Es casual entonces que "Claridad" tenga como eje central una revista de gráfica impresa? ¿No está el diseño gráfico presente como centro de la muestra? ¿Es esta una manera de reforzar la idea planteada en el párrafo anterior?


Supongo que otorgarle tremenda responsabilidad al diseño es tal vez demasiado, pero creo que es importante reconocer su lugar como lenguaje, método, y práctica de aquello que anhelaron los artistas nombrados en la exposición.





domingo, 13 de mayo de 2012

# 5 - Espacio Fundación Telefónica

La visita a la muestra de Daniel Canogar resultó interesante desde varios aspectos. El primero es el visual: las obras me parecieron morfológicamente interesantes. El resultado visual me impactó, sobre todo en las piezas "Scanner" y "Spin".


Pero mas allá de esto, el otro aspecto que me interesó fue el "cómo", es decir, con qué elementos estaban construidas las obras y cómo funcionaban para construir las formas que veíamos. Me pareció que la simpleza de los materiales y de la proyección eran demasiadas para el resultado que observabamos: con tan poco se puede lograr algo tan interesante visualmente. Cables y la proyección de líneas blancas eran suficientes para generar un efecto que remitía a la comunicación, a la información, al cerebro humano, etc, etc. 


Ana Claudia García habla de elementos: una imagen electrónica (digital, analógica o mixta). Habla de un espacio real, tridimensional y también de un  dispositivo de enunciación objetual :  "La videoinstalación se nos presenta, generalmente, como la puesta en relación de esa clase particular de imagen (la electrónica) con un dispositivo de enunciación objetual –tridimensional– que excede a la imagen. Ese dispositivo puede contar con uno o varios monitores, en tanto lugar de visualización de la imagen, y con tecnologías complementarias para que esa visualización sea posible". Y por ultimo menciona la inclusión del espectador




Quise entonces intentar pensar, en base a la descripción que hace Ana Claudia García y a los aspectos que describo al principio, sobre las videoinstalaciones en un espacio dentro del contexto urbano. Buscar una zona o lugar  que pudiera cumplir con estas mismas condiciones y se convirtiera (de alguna manera) en una gran videoinstalación.


Me acerqué entonces al centro porteño, más precisamente a la zona del Obelisco, donde desde hace algún tiempo comenzaron a instalarse pantallas de leds de gran tamaño que emiten imágenes publicitarias las 24 hs del día. 


¿Es esta zona una gran videoinstalación?¿Podemos decir que las pantallas de leds cumplen la función de emitir la imagen electrónica? ¿Y que ellas mismas sumadas a todos los elementos que participan del área cumplen la función de monitores: vidrieras, tachos, autos, gente, carteles, etc? ¿ Y la gente que transita la zona, podría ser el público incluido en una mega videoinstalación urbana? 



Mas allá de que, desde luego, la zona no está pensada con fines artísticos, considero que puede cumplir con la categoría de videoinstalación. Es un espacio proyectado, intencionado, donde todas las pantallas apuntan hacia el mismo lado: la plaza. La gente recorre la zona y observa las emisiones de los leds. La zona se ilumina de una forma particular gracias a estos dispositivos y sus imágenes se proyectan sobre todos los elementos, los cuales al reflejarla, cumplen la función de monitores, igual que los cables de "Scanner" de Daniel Canogar. El resultado visual no es tan interesante, pero existe en pequeñas dosis si lo buscamos en los objetos instalados. 


Y tal vez esta videoinstalación no posea un carácter simbólico importante ya que fue concebida con fines publicitarios, pero sin embargo podemos encontrar cierta metáfora en el resultado si nos ponemos a pensar en el alcance de la publicidad en el mundo moderno, cuya incidencia excede los medios tradicionales y llega hasta los dispositivos más personales de manera por demás invasiva.



# 4 - MALBA





Después de leer el texto "Museos; Dilemas de la institucionalidad" de Inés Katzenstein, me  surge como inquietud la pregunta acerca del origen de la institucionalidad y trasladándolo al caso del MALBA me planteo una serie de interrogantes:


¿Qué es lo que le da institucionalidad al MALBA?¿Es su curaduría o la zona donde está emplazado su edificio? ¿El público que lo visita o las obras expuestas? Y a su vez, las obras que expone ¿son arte antes del MALBA, o entran en esa categoría a partir de su exposición? ¿como se construye esa institucionalidad?.


Creo que varios elementos aportan a este carácter: la zona, el edificio, el público y las obras.


La zona
El emplazamiento del edificio del MALBA en Figueroa Alcorta, no es casual. En entorno del museo es una de las zonas más caras de la ciudad de Buenos Aires. Allí habitan personalidades de la "alta cultura" porteña. A pocas cuadras se encuentra también el Bellas Artes, histórico museo de la ciudad. Gran parte del circuito de arte se encuentra entre Recoleta yPalermo, y el MALBA dentro de éste. Construir su edificio ahí es una forma de legitimarlo.


El edificio
Por otro lado, el edificio en sí es una obra imponente y moderna, cuyo diseño está inspirado en otro museo: el  Centro Gallego de Arte Contemporáneo. Visitarlo genera la sensación de entrar en un "templo de arte". Las obras toman jerarquía en sus paredes. 




El público
La alta sociedad porteña tiene un importante rasgo de esnobismo y de alguna manera el arte tiene su costado elitista, por lo que decirse asiduo visitante de un museo como el MALBA da una suerte de "status" que es perseguido por varios personajes de la "cultura" porteña, aunque gran parte del público se acerca con intenciones mas "nobles" (por decirlo de alguna forma).


Las obras
Tener expuestas piezas de artistas internacionalmente reconocidos aumenta indudablemente el prestigio del museo. Aunque después surge la pregunta: ¿unas obras legitiman a otras? ¿Qué pasa cuando aparecen piezas que a criterio personal no alcanzan la categoría de arte, o de calidad? ¿Es el museo mismo quien les da esa jerarquía?


Entonces, ¿ es su institucionalidad producto de todos estos elementos? Personalmente pienso que todos, conjugados, hacen del museo un lugar de referencia en Buenos Aires. Creo sin embargo que a esto debemos sumarle una gran inversión en comunicación enfocada en construir su imagen y su jerarquía con respecto a otros espacios.  


En la inauguración de la muestra que visitamos se podía observar un desfile de personalidades ( algunos relacionados al arte, otros de la cultura popular ) posando como en los eventos mas top de las marcas comerciales, o en los desfiles de moda, etc. Construye institucionalidad esta práctica? La muestra es mas importante porque aparezcan muchos actores o modelos en la inauguración y luego salgan en la sección "eventos" de las revistas faranduleras? 


Y por último me pregunto ¿quién o qué determina esa institucionalidad? ¿Como se mide? ¿Es la cantidad de público o de exposiciones? ¿Es la crítica de los intelectuales del arte o la opinión de público asistente? 


En mi opinión el MALBA goza de una institucionalidad construida a lo largo de sus diez años de existencia a fuerza de: publicidad, obras de artistas reconocidos, afluencia de público, un edificio emblemático, y la zona donde está emplazado. Y mas allá de no estar de acuerdo con la forma, considero que hoy, el museo legitima las que expone. Por lo menos para el público masivo. 


Y ese caracter "institucional" es una construcción mental colectiva. Y por sobre todo relativa. Para los porteños puede ser muy fuerte, tal vez para extranjero sea inexistente. Su permanencia o crecimiento estará determinado por la efectividad de sus políticas, no solo de curadoría, sino también de comunicación institucional.



viernes, 4 de mayo de 2012

#3 - La Boca - PROA











La Boca es hoy un barrio que posee uno de los puntos mas visitados por el turismo de Buenos Aires: Caminito. Al recorrerlo se observan viejos edificios precarios de madera  y  chapa, funcionando como marco de un pasaje donde aparecen desde un falso Gardel  hasta bailarines de tango que, en lugar de bailar, se sacan fotos con los turistas que pagan. Todo parece una gran puesta en escena pensada para hacernos sentir parte de un Buenos Aires arrabalero pero pintoresco, precario pero alegre, pobre pero querible.


Tomo este lugar como punto de partida para reflexionar acerca del texto "La exposición como máquina de guerra" de Huberman. Me interesa particularmente la referencia que hace sobre la dialéctica planteada por Hegel y su relación el arte. Por lo que la intención de este texto es buscar puntos en común entre el paisaje urbano actual que enmarca al edificio de la Fundación PROA, y aquel que le dio origen.


Lo primero que pienso es que "Caminito" funciona como un índice. Nos remite a los viejos conventillos, a los arrabales, a la cultura de principios de siglo xx en Buenos Aires. Es la referencia que nos queda de ella. Nos habla del tango, de las viviendas, de la pobreza. Pero no es nada de eso. No es un lugar donde habiten pobres, o constituya un foco marginal. Tampoco es un lugar lleno de conventillos ni donde el tango se exprese en su esencia misma. Por el contrario, es un lugar plagado de comercios. Donde las casillas pintadas cumplen otras funciones y donde los artistas posan de artistas.


Y es aquí donde me permito relacionarlo con la dialéctica planteada como Tesis + Antítesis= Síntesis. 


Tesis: Las familias Adineradas vivían en el norte de la ciudad, mas precisamente en lo que hoy es Retiro-Recoleta. Representan la cultura, el progreso. Acceden al arte de la academia, al arte instaurado y aceptado en su categoría de obra.


Antítesis: Las familias No-Adineradas vivían en la zona sur, San Telmo, Barracas, La Boca. Sus manifestaciones artísticas son marginales. En principio rechazadas, separadas. Son la antítesis de lo impuesto.


Ambos extremos se mantienen en tensión hasta que surge un  nuevo paradigma, es decir, la Síntesis: lo que actualmente conocemos como Caminito, funciona como síntesis del contrapunto generado por estos dos polos. ¿Como es esto? Hoy, esta pequeña zona funciona como un foco incluido dentro del sistema de la ciudad. No se considera marginal, por el contrario, es uno de los puntos destacados de los recorridos turísticos y sirve como imágen de promoción de la ciudad en el resto mundo.  Esta inclusión dentro del sistema lo "habilita", le da jerarquía, lo categoriza. 


Y si este pasaje ya había sido incluido dentro de los circuitos recomendados de la ciudad, la instalación del edificio de PROA, le otorga un nuevo estatus y una nueva categorización. Ya no solo es una zona pintoresca, sino ademas , es un foco donde el arte (aceptado como tal a través de la legitimación que le da una institución) tiene un espacio importante.  


Y es este el punto sobre el que me interesa reflexionar. El arte sigue esta lógica de la dialéctica: lo instaurado , lo academicista, se enfrenta con las manifestaciones marginales, contestatarias , transgresoras. En un principio las rechaza, las expulsa. Luego las tolera para terminar metabolizándolas y haciéndolas parte del sistema. Un ejemplo de esta mecánica es la del grafitti: comienza como una expresión espontanea en lo muros de la ciudad. Hoy es una categoría mas de arte y ya es parte de los museos.


Pensando en La Boca y el Caminito, creo que sucede lo mismo.  Las casas, los artistas, etc, dejar de ser auténticos para convertirse en índices de aquello que en su momento fue marginal y hoy, instaurado y metabolizado , es parte de un sistema que conjuga arte, comercio y ciudad.


Y es aquí donde me pregunto ¿cuál es la función de PROA dentro de este contexto? ¿Por qué esta emplazado en esa zona y no dentro del área norte de la ciudad donde se encuentran las galerías o cerca del MALBA y el Bellas Artes?


Siendo que está ubicado dentro de un barrio de origen humilde como es La Boca (que mas allá de "Caminito" posee zonas mas precarias o que tienen aún originalmente algunas casas con características similares al famoso pasaje), lo primero que pienso es que el arte expuesto en sus galerías debería responder a un lenguaje transgresor, o que se manifieste por fuera de la academia. Que sea contestatario y ponga en crisis a las instituciones de poder. Por otro lado pienso: caminito no es original, es una puesta en escena (a mi entender). ¿PROA acompaña esa idea?.


Hace algún tiempo expuso obras del Futurismo y también de Duchamp. Ambos, de alguna manera transgresores en su tiempo ( los primeros desde su planteo violento y desestructurado, el segundo desde la puesta en crisis del arte mismo, de la categoría de "obra" y de la función del artista), hoy incorporados, metabolizados, y estudiados en la academia como parte importante de la historia del arte.